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Anécdotas Viajeras = Sonrisa Garantizada

“Revolución en el Ascensor”. Ocurrió en mi primer viaje, el de fin de curso en el colegio, Galicia. Al llegar al hotel y montarnos en el ascensor rumbo a nuestra habitación comencé a dar saltitos de alegría y decir a mis compañeras: “Ay Ay Ay ¡Ya estamos en Galicia!”. Con tanto salto el ascensor se detuvo y tuvimos que tocar el timbre varias veces hasta que por fin nos “rescataron”. A la mañana siguiente, una de las chicas no quiso bajar conmigo, decía que yo estaba muy revolucionada y no quería arriesgarse a un segundo atasco. Decidió bajar por las escaleras. Todas llegamos al comedor y comenzamos con el desayuno. Entre tanto ella no llegaba y nos extrañó por lo que fuimos a buscarla. Se había caído por las escaleras como consecuencia de una torcedura de tobillo. Pobrecita, pasó todo el viaje con una escayola. En los días de lluvia se ponía una bolsa de plástico para que no se le mojara. En la visita a la Plaza de Santiago de Compostela, al llegar, decidimos sentarnos a la sombra y en el suelo ( única combinación posible) . Y… ¡De repente! Unos extranjeros que pasaban por allí nos miraron y arrojaron 20 duros (Hoy 60 céntimos de euro) La bolsa hizo que pareciera que estábamos mendigando. Nos quedamos estupefactas y desorientadas mirándonos la una a la otra durante unos minutos…..hasta que comenzamos a reír y reír a carcajadas.

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La Abeja Asturiana. Imaginaros ir conduciendo por esas maravillosas carreteras y tener que parar en medio de la nada porque una “Señora Abeja” irrumpe en el coche. Abrimos todas las puertas para que abortara su intento de ataque. Una vez logrado el objetivo volvimos a la carretera. Musiquita a todo volumen, ventanillas abiertas y disfrutando del paisaje. Hasta que nos percatamos de que todos los coches con los que nos cruzamos nos tocaban el claxon. Nos miramos y nos dijimos: “Cónchale que simpáticos los Asturianos” . Pero los gestos y el claxon de otros vehículos no cesaba y entonces dijimos: ¿Nos estarán confundiendo con algún famoso? Nos parecía divertido así que nosotros devolvemos el saludo y el claxon. Por fin un coche nos adelantó y se ubicó a nuestra vera gritando: “ELLLL MALETEROOOOO ABIERTOOOOO” jajjajajajaja solo puedo decir que las carcajadas fueron brutales.

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“El Italianini simpático” Esto ocurrió en Roma. Una de las noches tan solo nos apetecía cenar un simple sándwich con un vasito de leche. Era lo único que nos apetecía. Llegamos a una cafetería y lo pedimos. Hasta aquí bien, el problema vino cuando le dijimos al camarero que a uno de los sándwiches le quitara la mozzarella. En un primer momento nos dijo que sí, pero aún así al llevarlo a la mesa la mozzarella estaba ahí. Se lo volví a decir amablemente y….. ¡Madre mía! ¡Se indignó! Aún así no desistí en mi intento pero el…… “erre que erre” que no no no. Yo le decía: ¿Pero si te lo voy a pagar? Y el “ No No No “. No salía de ahí. El sándwich estaba en la mesa, el volvió a su trabajo. Mientras yo miraba una y otra vez al el sándwich y me dije ¿Pero vamos a ver? ¿Qué pasa aquí? ¿El cliente no tiene siempre la razón? Así que se la quité y la puse en el otro plato. Me levanté, muy enfadada, se lo puse en la barra y le dije tal cual como escribo: “Y ahora, hot hot hot” jajajjajjaja Terminamos los tres muertos de risa (el no tanto) Al siguiente día repetimos el lugar y……¡Sorpresa! Lo primero que dijo al vernos:  “No Mozzarella” jajajjaajajjaja

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“Deténgame señor agente” En el control de seguridad, al llegar al JFK, me desviaron para pasar por un control distinto al que estaban sometiendo al resto. El agente hizo unas señas poniéndose las manos en la cabeza y yo replique sus gestos, el sonrió y volvió a realizar lo mismo, yo volví a imitar su gesto . A la tercera hizo el gesto que les muestro en la imagen y reproduje nuevamente. El  último gesto tocándose la nariz y  volví a repetir….jajjajjaja terminamos ambos riéndonos (yo sin saber porqué y todo el mundo mirándonos) Finalmente me indicó que continuara y mis acompañantes viajeros, que esperaban por mí, muertos de la risa ante semejante escena. Lo primero que me dijeron fue ¿Pero no te dabas cuenta que lo único que quería el agente era que te quitaras el gorro? Ahora sí, dije jajjajjjajaja

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“De excursión al Metro de Barajas” Hacíamos escala en este aeropuerto para coger vuelo de conexión a Ibiza. Se había anunciado que el vuelo se retrasaba. A una servidora se le ocurrió la maravillosa idea de bajar hasta el metro “para golisnear un poco”.En ese tiempo nuestro avión despegó. Cuando fuimos a preguntar a la azafata por nuestro vuelo esta nos dijo, de muy malas formas, que habíamos perdido el vuelo y que la única forma de ir a Ibiza era la de volver a pagar e intentar meternos en el siguiente vuelo. En ese momento el mundo se “vino abajo”. Comencé a llorar pensando en que nos quedábamos sin el coche de alquiler ya que el dinero del que disponíamos se correspondía exactamente con la misma cantidad a la que ascendían los vuelos. Mientras iba a recoger las maletas que habían ordenado bajar del avión mi acompañante se topo con un “comandante” y este se interesó por lo que nos había pasado. Había sido testigo de la actitud déspota de la azafata que nos atendió. Inmediatamente fue hasta donde estaba ella y le “ordenó” que nos metiese en el siguiente vuelo sin abonar absolutamente “nada”. Increíble pero cierto, así lo ordenó y así tuvo que acatar sus órdenes.

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 ¿Y a ustedes? ¿Qué les ha pasado en los viajes que su recuerdo genere una sonrisa? Gracias por estar aquí, conmigo.

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